Una ventana debe posibilitar la renovación del aire para proporcionar unas condiciones aceptables de habitabilidad.

Estas renovaciones necesarias implican unas pérdidas energéticas, por lo que es preciso entonces establecer un equilibrio entre ellas y las renovaciones por hora del local.

Para garantizar una eficaz y no costosa renovación del aire:

  1. En viviendas deberá conseguirse entre 0’5 renovación/hora (para climas fríos) y 1 renovación/hora (para climas cálidos), o garantizar un aporte de aire fresco entre 9 y 14 m3 por hora y persona.
  2. En aseos y cocinas, etc., en los que sea preciso eliminar vapor de agua debe disponerse una aireación mayor.
  3. En locales donde se dispongan estufas de butano, chimeneas de leña y carbón, cocinas de gas, calderas o calentadores de agua, será preciso añadir de 30 a 50 m3/h para evitar condensaciones, combustión incompleta o concentración de CO2.
  4. En locales públicos en los que se pueda fumar, deben garantizarse hasta 50m3 por persona y hora.